
Ayer visité a mi abuela Flora, y al verme esperándola bajo la lluvia para que me abriera la puerta dijo "mójate, mójate, para que florezcas"
Más tarde, sentados frente a un pan tostado con mantequilla y una taza de té recién remojado, la escuchaba recordar sus días de infancia, su primer amor, su vida, sus hijos, hermanos, padres, abuelos.... y de pronto sola se dió cuenta, al mirarme, al pensar en mi madre, mis hermanos, primos, tíos, al ver a su familia, que ella misma había florecido