3.7.09

Bifurcación (1)

Más de alguien me ha dicho que he cambiado de camino. Muchos me alientan a no cambiar, a no alejarme de mi mismo. A algunos no les gusta mi decisión, nuestra decisión, y abiertamente me preguntan, con un tono de semi reproche, sobre las razones de este cambio.

Y me he dado cuenta que la sociedad, no sólo esa abstracta masa de otros seres humanos, sino ese conjunto real de personas que nos rodean, tiene la necesidad intrínseca de apegarse a lo mismo.

Se ensalza la consecuencia, pero reducida a una caricatura más cercana a la porfía que a la razón. Si las convicciones no son racionales, si son meras creencias, si se mantienen a ultranza, entonces traicionan nuestra capacidad reflexiva, nuestra inteligencia, que movida por la pasión, no se deja determinar absolutamente por ella.

Es difícil aceptar que las cosas sean cambiantes... pero negarlo, ponerse antiojeras y concentrarse religiosamente en el camino que creemos correcto, es absurdo, si se quiere, poéticamente idiota. Y digo esto porque la certidumbre es una necesidad del alma... si no tuvieramos certezas la vida se nos haría insoportable... de acuerdo... pero eso no quiere decir que esas muletas que son las certezas, esa necesidad mental de contar con que mañana va a salir el sol, sean verdaderas.... porque resulta que el mundo cambia, y si nos resisimos a cambiar nos tranformamos en extrañas piezas de museo.. en fotos... vestigios de otro tiempo, y no en seres humanos reflexivos creadores, autores de nuestra realidad...