9.10.07

Retomando el Camino


Ha pasado tiempo. Y a pesar que nos negamos a asumir la oscura dimensión de la humanidad como algo que sea parte de nuestra identidad, la vorágine de vivir disfrazado de persona en medio de la selva de cemento nos ha atrapado bastante.

El disfraz es un arma de doble filo. Esconde y muestra. Es armadura que defiende nuestra identidad, y a la vez nos hace asumir el rol que muestra a los demás. la máscara protege y atrapa.

Y así es que mi personaje se ha tomado mi vida. Al menos en gran parte. Sólo cuando llego a casa, cuando despierto a la calidez y claridad de los ojos de mi compañera consigo comenzar a desvestirme y encontrarme otra vez.

Pero hace unos días todo ha cambiado. Nuestra exquisita intimidad, la de nuestro amor, la de nuestro hogar, ahora está compuesta por un nuevo integrante. Ha nacido al fin, el hermoso producto de este increíble amor, de esa fantástica dimensión que con mi compañera hemos conseguido construir. Y ha cambiado nuestra vida.

He necesitado detener el tiempo, y comenzar a despolvar las herramientas de mago que estaban tiradas al fondo del patio. Hemos abierto un espacio en esta nueva realidad, para disfrutar y comenzar a caminar en este nuevo universo, juntos, juntitos, de la única forma que queremos estar. Y ha sido un renacer.

Hoy me siento otro. Respiro la necesidad de ser todo lo que puedo llegar a ser. Hace unos meses le escribía a mis padres que alguna vez promovieron en mi conciencia la necesidad de la revolución. Hoy me siento en otro lugar. Hoy mi hijo es mi revolución, y siento que debo acercarme nuevamente a la esencia que se esconde tras el disfraz, y transformar el mundo para él, para ella, para mi.

2 comentarios:

Pancha dijo...

Denis! No lo puedo creer... un hijo. Qué linda la vida que regala vida.
Les mando un abrazo fuerte y mucha energía (que la necesitarán, sobre todo cuando empiece a caminar jejeje) para que vuelvan a descubrir la magia del mundo a través de los ojos de Camilo.
Mil felicitaciones...

Yo dijo...

Pancha,
me alegra que nuestra felicidad te alegre. Ver crecer y amar a Camilo es la más bella experiencia que hemos tenido, porque es producto de un extraordinario amor. Un hermoso regalo de la vida.