
En ocasiones la conciencia nos advierte que no tiene sentido pedirle peras al olmo. Y entonces surge la necesidad de plantar otro árbol.
¿Quién pierde cuando no crece un árbol? Sin duda los pájaros que los hacen refugios fértiles para las nuevas generaciones, los insectos que lo recorren como carretera verde a la vida, los paisanos que se privan de guarecerse de las inclemencias del tiempo, todos aquellos que pueden beneficiarse de sus frutos... en resumen, perdemos todos, menos él.
Un árbol no puede perder porque no compite, porque no lucha, porque su crecimiento es pura ganancia... que haya obstáculos para su crecimiento no es perder, es una lástima, y en vez de lamentarnos, tal vez sea mejor seguir buscando agua para regarlo, guías para enderezar su tronco... porque somos muchos los que necesitamos de la luz de sus frutos.
2 comentarios:
!ay! denis, nadie pudo haber escrito algo mejor, es demasiado cierto... el problema no es lo cierto que es, el problema es que la gente se niega a ver, se niega a salir de la comodida de la sombra de arbol y no se dan cuenta, que si no se riega, el arbol muere, y ya no les dara sombra, cuando eso pase, quizas entonces, miraran al arvbol caido y pensaran en porqué no hicieron nada para salvarlo.
excelente nota, ojala muchos pudieran leerla.
saludos.. nos vemos en clases xD
...ciertamente no debiera verse como fracaso, sino más bien bien como un estímulo para perseverar. Los árboles son un poderoso ejemplo... cuántos se han visto que rompen los duros pavimentos para que sus raíces respiren y así seguir creciendo?
M
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